jueves, 5 de septiembre de 2013

I

        Mi mente es libre
En mi mente se mata, se come carne humana.
En mi mente hay suicidios y homicidios.
Está todo bien y está todo mal. Todo lo decido yo.
Lo decido libre o no, presa acá adentro
o ustedes allá afuera.
        Mi mente decide libre
y aunque puedas espiar un poco
hay un lugar al que nunca nadie llega.
Mi mente juega con ella misma,
mi cuerpo se sorprende, mi mente entiende.
Mi mente no se deja dormir, dormir, jugar, dormir.

jueves, 11 de julio de 2013

soneto

Hace muchas años buscando un poema en la biblioteca del colegio para hacer una tarea de 7mo grado me crucé con este soneto de Pablo Neruda y desde ese momento lo recuerdo completo. No estoy muy segura por qué, si miro no llama mucho la atención... Hace algunos varios años (pero menos) me compré Cien sonetos de amor buscando algo más, pero los otros 99 no me gustaron mucho. Acá va, algo tiene, sutil...

No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero solo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia solo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

martes, 3 de abril de 2012

La ciudad de las bestias

"Nadia averiguó que entre la gente de la neblina era común tener varias esposas o varios maridos; nadie se quedaba solo. Si un hombre moría, sus hijos y esposas eran de inmediato adoptados por otro que pudiera protegerlos y proveer para ellos. Ese era el caso de Tahama, quien debía ser buen cazador, porque tenía la responsabilidad de varias mujeres y una docena de criaturas. A su vez una madre, cuyo esposo era un mal cazador, podía conseguir otros maridos para que la ayudaran a alimentar a sus hijos. Los padres solían prometer en matrimonio a las niñas cuando nacían, pero ninguna muchacha era obligada a casarse o a permanecer junto a un hombre contra su voluntad. El abuso contra mujeres y niños era tabú y quien lo violaba perdía a su familia y quedaba condenado a dormir solo, porque tampoco era aceptado en la choza de los solteros. El único castigo entre la gente de la neblina era el aislamiento: nada temían tanto como ser excluidos de la comunidad. Por lo demás, la idea de premio y castigo no existía entre ellos; los niños aprendían imitando a los adultos, porque si no lo hacían estaban destinados a perecer. Debían aprender a cazar, pescar, plantar y cosechar, respetar a la naturaleza y a los demás, ayudar, mantener su puesto en la aldea. Cada uno aprendía con su propio ritmo y de acuerdo a su capacidad."
Fragmento de la novela La ciudad de las bestias de Isabel Allende.

lunes, 16 de enero de 2012

Ladrillos eran los de antes

Quiero romper todo
tirar contra el suelo
y ver como vuelan sus pedazos,
y pegarle una patada
a todo.
Empezando por el teléfono,
instrumento abominable,
¿o ese sos vos?
Nunca odié tanto al teléfono.
Oreja caliente.
Odio la oreja caliente,
que implica el paso del tiempo.
Tiempo perdido, tiempo roto,
por mí, obviamente,
que quiero romper todo.
Todo es todo.
Incluyendo tus palabras de madera
o de ladrillo hueco.
Ladrillos eran los de antes.

lunes, 19 de diciembre de 2011

buenas razones

No es que tenga miedo a morir, simplemente no quiero.

viernes, 16 de diciembre de 2011

buenos argumentos

- ¡pero si cuando te morís no te das cuenta!

primer razonamiento pedorro para calmar la angustia existencial... mmm, no, no funciona, señor tercero!

viernes, 25 de noviembre de 2011

Hacia adelante

"... pero nada de lo que pensaba podía disolverse en palabras", fragmento de Hacia adelante, un cuento de Brian Aldiss