miércoles, 28 de septiembre de 2011

hablar por hablar

Ayer me junté con mis queridas amiguitas de la secundaria. Como siempre hablamos de todo un poco, nos reimos de las aventuras de ya sabemos quien y de las reacciones tal vez exageradas frente a las consecuencias de las mismas. Yo dije algunas cosas que considero verdades absolutas, pero realmente, ¿quién soy yo para opinar sobre relaciones? (de hecho me mandé unas cuantas cagadas respecto de esto), pero ¿quién puede opinar sobre eso? creo que nadie, no hay una fórmula. Por eso, trato de no a hablar por hablar (ayer se me olvidó un poco esta máxima). Porque la verdad es que no signifiqué realmente ni la mitad de lo que dije. Una buena práctica es decir solamente lo que uno verdaderamente significa tratando de entender lo mejor posible la situación en la cual se encuentra el otro. Esto es lo que te hace sentir bien después de una reunión. Si hablo sobre lo que me pasaría a mí si yo estuviera en su situación, no sirve. Así que hablando de lo que verdaderamente significo: el que busca encuentra (es decir, si no te encuentran es porque no están buscando) y nunca ruegues por amor (pero mantenete dispuesta a recibirlo).

martes, 20 de septiembre de 2011

A Mara

11-12: entraste nueva al colegio, no recuerdo bien cómo pero nos hicimos amigas ese mismo año. Vos eras de las que no les iba muy bien en el colegio, la rebelde, la que se hacía la rata. Mi mamá no quería que anduviera con vos porque estabas mucho en la calle decía, pero eso no nos separó.
Andábamos en rollers en tu vereda, vos siempre ibas saltando y te golpeabas y raspabas las rodillas, yo trataba de imitarte, pero era difícil!. Mirábamos a tus vecinos bikers hacer piruetas y en el verano tirábamos bombuchas desde la terraza y nos escondíamos. Vos ya habías besado a algún que otro chico, yo no.
13-14: Empezó la secundaria (o el egb). Los veranos en la pileta del club Lanús, la bronca que te tenían las chicas del barrio porque le gustabas al chico del barrio, pero no te calentabas, te divertía. Años después esas broncas fueron olvidadas de ambas partes. Yo estaba indudablemente de tu lado, a pesar de que antes de que entraras a mi vida, andaba en rollers con las otras =).
15-16: Nos fuimos a Carlos Paz de viaje de egresados de 9no. En ese momento te dabas más con otras chicas pero aunque eso se repitiera a través de los años, nunca nos separamos, siempre estábamos. Recuerdo que un día de los innumerables días que me quedé a dormir a tu casa, me acompañaste las tres cuadras que separaban nuestras casas a la madrugada porque yo no me podía dormir por el calor. Eran esos gestos de madre que tenías, me cuidabas.
En mi cumpleaños de 15 te encargaste de comprar el regalo del curso, me querías comprar una bici pero no sabías si te la iban a dejar entrar al salón. Estabas feliz cuando me diste los regalos con ese ramo gigante de rosas.
17-18: De esta época tengo miles de recuerdos, todas las travesuras las viví con vos. Decir que iba a dormir a tu casa cuando en realidad íbamos a encontrarnos con unos chicos.
Decidiste cambiarte de colegio porque habías repetido, pero eso no nos separó tampoco. Nos regalaste una amiga, Lorena, tus más amigas siempre fueron buena gente y te hacías querer como nadie por ellas.
Me peinaste para mi fiesta de egresados, siempre tuviste habilidad para eso. Estabas tan contenta aunque vos no fueras a estar ahí.
Nos fuimos de vacaciones sin padres por primera vez, todo un acontecimiento. La pasamos genial, inolvidable.
Te hice una tarjeta gigante para ninguna fecha en particular, con muchos colores y adornos y en ese momento supiste lo importante que eras para mí, te emocionaste porque sabías que yo nunca hacía esas cosas.
19-20: Yo ya había empezado la facu y me ponía de novia como por cuarta vez, de esas relaciones que no duraban, con alguien que seguramente tampoco te gustaba para mí, no podías disimular esas cosas, pero tampoco las decías sabiendo que me harían mal. Vos tenías algunas materias pendientes del colegio.
Nos volvimos a ir a Villa Gesell de vacaciones juntas, la pasamos genial otra vez, te quemaste como nunca, varias recordarán que te pusiste tomates en todo el cuerpo y que se achicharraban.
21-20: No recuerdo bien en qué año falleció tu viejo, estabas muy triste. Trataste de contenerte en el velatorio pero no pudiste. Ese llanto fue una de las cosas más desgarradoras que me tocó vivir, y a pesar de lo triste de la situación, estaba lleno de amor. Se había ido la persona que te había cuidado desde que te conocí y a quien vos habías cuidado aún más cuando se estaba por ir.
23: Nos dijiste que estabas embarazada y que lo ibas a tener. No lo podíamos creer, a todas nos shockeó y nos pusimos felices por vos. En esta época nos empezamos a juntar seguido con las chicas, con vos con la panza creciendo, fue una época hermosa. Vos, así con la panza gigante que tenías, no dejabas de saltar por todos lados, como siempre.
El 20 de septiembre de 2007, nos dejaste. No deberías haberte ido. Teníamos que disfrutar de vos y de tu hija juntas. Tenías todo ese amor para dar que el pasado te había negado. Deberías haber estado en el casamiento de mi hermano, sé que hubiéras estado feliz por él, porque la felicidad de otras personas te hacía feliz. Hubiera ido en las tardes a visitarte y a ser parte de tu familia. Ahora no sé dónde estás, no sé qué sentís, nadie puede saberlo. A veces te veo en mis sueños y estás bien.

Mi adolescencia es una acumulación de anécdotas con vos, mi vida tuvo más color gracias a vos, no creo que hoy fuera la misma persona de no haberte conocido. Te extraño y nunca nunca nunca te voy a olvidar.

Tu amiga por siempre,
Ani

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Del colectivo a mi casa

Bajo.
La luna.
La luna llena ilumina.
La luna llena ilumina la luz.
La luz ilumina la luna.
La luna se parte en pedazos,
los pedazos se unen en luna llena.
(a oscuras la escuela hace ruido)
La luna se estampa con hojas,
las hojas caen por luna llena.
La luna ilumina la luz,
la luz ilumina la luna.
La luna llena.
La luna llena.
La luna llena cabe en la chimenea.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Caminar en diferido

Hoy observé que en la estación de subte San Juan de la línea C me siguen mis propios pasos. Los pasos reales no se escuchan, pero se escuchan unos inmediatamente después de los realizados. Al chico de enfrente le pasaba lo mismo, al resto no sé, y nunca lo sabré.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Como un ladrón

Hace unos días leí un cuento llamado Como un ladrón de Mario Benedetti,  y entre varios fragmentos que me llamaron la atención rescato este:
"Seguro de mi vergonzosa inmortalidad e incómodo ante la perrogativa de no ignorarla, llegaba a pensar que el secreto tal vez residiera en algo así como un desprendimiento del cepo somático. Si era egoísta con mi cuerpo, si quería a mi cuerpo, me costaría desprenderme de él, y desde el momento en que mutuamente nos necesitáramos -mi cuerpo y yo- hasta sernos el uno al otro casi indispensables, no podría abandonarlo y acaso me destruyese en su destrucción. Pero si soportaba a mi cuerpo como se sufre a una costumbre, como se tolera un vicio menor, podría depositarlo en el pasado y acaso llegase también a olvidarlo"
Es interesante la idea, pero creo que prefiero ser egoísta con mi cuerpo y cuidarlo (salvo en alguna que otra panzada). Incluso siendo buscadora oficial de la inmortalidad, no sé si podría vivir tolerando un cuerpo, si ese fuese el precio, sin mencionar que soy buscadora de la inmortalidad de esta vida y no de otra, porque esta es la que me gusta.