martes, 20 de septiembre de 2011

A Mara

11-12: entraste nueva al colegio, no recuerdo bien cómo pero nos hicimos amigas ese mismo año. Vos eras de las que no les iba muy bien en el colegio, la rebelde, la que se hacía la rata. Mi mamá no quería que anduviera con vos porque estabas mucho en la calle decía, pero eso no nos separó.
Andábamos en rollers en tu vereda, vos siempre ibas saltando y te golpeabas y raspabas las rodillas, yo trataba de imitarte, pero era difícil!. Mirábamos a tus vecinos bikers hacer piruetas y en el verano tirábamos bombuchas desde la terraza y nos escondíamos. Vos ya habías besado a algún que otro chico, yo no.
13-14: Empezó la secundaria (o el egb). Los veranos en la pileta del club Lanús, la bronca que te tenían las chicas del barrio porque le gustabas al chico del barrio, pero no te calentabas, te divertía. Años después esas broncas fueron olvidadas de ambas partes. Yo estaba indudablemente de tu lado, a pesar de que antes de que entraras a mi vida, andaba en rollers con las otras =).
15-16: Nos fuimos a Carlos Paz de viaje de egresados de 9no. En ese momento te dabas más con otras chicas pero aunque eso se repitiera a través de los años, nunca nos separamos, siempre estábamos. Recuerdo que un día de los innumerables días que me quedé a dormir a tu casa, me acompañaste las tres cuadras que separaban nuestras casas a la madrugada porque yo no me podía dormir por el calor. Eran esos gestos de madre que tenías, me cuidabas.
En mi cumpleaños de 15 te encargaste de comprar el regalo del curso, me querías comprar una bici pero no sabías si te la iban a dejar entrar al salón. Estabas feliz cuando me diste los regalos con ese ramo gigante de rosas.
17-18: De esta época tengo miles de recuerdos, todas las travesuras las viví con vos. Decir que iba a dormir a tu casa cuando en realidad íbamos a encontrarnos con unos chicos.
Decidiste cambiarte de colegio porque habías repetido, pero eso no nos separó tampoco. Nos regalaste una amiga, Lorena, tus más amigas siempre fueron buena gente y te hacías querer como nadie por ellas.
Me peinaste para mi fiesta de egresados, siempre tuviste habilidad para eso. Estabas tan contenta aunque vos no fueras a estar ahí.
Nos fuimos de vacaciones sin padres por primera vez, todo un acontecimiento. La pasamos genial, inolvidable.
Te hice una tarjeta gigante para ninguna fecha en particular, con muchos colores y adornos y en ese momento supiste lo importante que eras para mí, te emocionaste porque sabías que yo nunca hacía esas cosas.
19-20: Yo ya había empezado la facu y me ponía de novia como por cuarta vez, de esas relaciones que no duraban, con alguien que seguramente tampoco te gustaba para mí, no podías disimular esas cosas, pero tampoco las decías sabiendo que me harían mal. Vos tenías algunas materias pendientes del colegio.
Nos volvimos a ir a Villa Gesell de vacaciones juntas, la pasamos genial otra vez, te quemaste como nunca, varias recordarán que te pusiste tomates en todo el cuerpo y que se achicharraban.
21-20: No recuerdo bien en qué año falleció tu viejo, estabas muy triste. Trataste de contenerte en el velatorio pero no pudiste. Ese llanto fue una de las cosas más desgarradoras que me tocó vivir, y a pesar de lo triste de la situación, estaba lleno de amor. Se había ido la persona que te había cuidado desde que te conocí y a quien vos habías cuidado aún más cuando se estaba por ir.
23: Nos dijiste que estabas embarazada y que lo ibas a tener. No lo podíamos creer, a todas nos shockeó y nos pusimos felices por vos. En esta época nos empezamos a juntar seguido con las chicas, con vos con la panza creciendo, fue una época hermosa. Vos, así con la panza gigante que tenías, no dejabas de saltar por todos lados, como siempre.
El 20 de septiembre de 2007, nos dejaste. No deberías haberte ido. Teníamos que disfrutar de vos y de tu hija juntas. Tenías todo ese amor para dar que el pasado te había negado. Deberías haber estado en el casamiento de mi hermano, sé que hubiéras estado feliz por él, porque la felicidad de otras personas te hacía feliz. Hubiera ido en las tardes a visitarte y a ser parte de tu familia. Ahora no sé dónde estás, no sé qué sentís, nadie puede saberlo. A veces te veo en mis sueños y estás bien.

Mi adolescencia es una acumulación de anécdotas con vos, mi vida tuvo más color gracias a vos, no creo que hoy fuera la misma persona de no haberte conocido. Te extraño y nunca nunca nunca te voy a olvidar.

Tu amiga por siempre,
Ani

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