miércoles, 28 de septiembre de 2011

hablar por hablar

Ayer me junté con mis queridas amiguitas de la secundaria. Como siempre hablamos de todo un poco, nos reimos de las aventuras de ya sabemos quien y de las reacciones tal vez exageradas frente a las consecuencias de las mismas. Yo dije algunas cosas que considero verdades absolutas, pero realmente, ¿quién soy yo para opinar sobre relaciones? (de hecho me mandé unas cuantas cagadas respecto de esto), pero ¿quién puede opinar sobre eso? creo que nadie, no hay una fórmula. Por eso, trato de no a hablar por hablar (ayer se me olvidó un poco esta máxima). Porque la verdad es que no signifiqué realmente ni la mitad de lo que dije. Una buena práctica es decir solamente lo que uno verdaderamente significa tratando de entender lo mejor posible la situación en la cual se encuentra el otro. Esto es lo que te hace sentir bien después de una reunión. Si hablo sobre lo que me pasaría a mí si yo estuviera en su situación, no sirve. Así que hablando de lo que verdaderamente significo: el que busca encuentra (es decir, si no te encuentran es porque no están buscando) y nunca ruegues por amor (pero mantenete dispuesta a recibirlo).

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