Mi lado bueno sonríe por la felicidad,
ajena y propia,
y se quiebra por la tristeza,
en cualquiera de sus estados.
Mi lado bueno es pensativo pero no me miente,
no se enrosca, no teme y no engaña.
Mi lado malo se victimiza cuando se asusta,
habla sin parar y sin saber.
Se enmaraña, grita y se oculta por cobardía.
Mi lado bueno ama sin preguntar
y mira con decisión.
Mi lado malo encuentra mi lado bueno
y ya no sabe qué hacer.
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